miércoles, 5 de noviembre de 2008

Orgullo Herido


Por Antonio Runa


Ser héroe de uno mismo es fácil. Basta con no defraudarse nunca y ser fiel a unos principios. No se trata de ponerse grilletes; se trata de aceptar desafíos.
Me tragué 6 DVD de una serie de gran éxito sólo para encontrar una frase que, primero, no venía a cuento, pero justificaba mi pérdida de tiempo y, segundo, era una verdad inmutable con la que quitarse el sombrero:

“Si cedes una vez a lo que te digan, no pasará nada, salvo que te resultará más fácil acceder a esas peticiones una segunda vez. Y este círculo se repetirá hasta que no hagas otra cosa que ceder a todo lo que te digan”.

Fue una de esas frases que te hacen tirar del freno de mano, olvidarte de todo ese efectismo visual y centrarte en la filosofía pura y dura, aplicable a cualquiera, pues hay fórmulas que se acomodan a todo el mundo.
Al segundo siguiente, continuaron los disparos y explosiones, pero eso es otra cuestión…
No voy a engañarme a estas alturas, no soy la mejor persona del mundo; pero puedo ser ejemplo para mí mismo en ciertas circunstancias. Ser mi maestro y mi aprendiz.
Puedo justificar mis debilidades y aceptarlas; jugar con las limitaciones que simplemente no superaré, ni quiero.
En estos días, y en otros que ya pasaron, puede que en algunos que estén por venir, no hay, hubo o habrá más remedio que agachar la cabeza y ceder. Una y las veces que sean necesarias. Porque no hay otra opción o porque aún no es juicioso tener problemas con la autoridad en este momento. Y es que el orgullo es un compañero complicado de tratar. A veces es útil encerrarle en una celda y comerse la llave y, otras tantas ocasiones, no debemos permitir que lo hieran ni siquiera superficialmente. Porque juega las mismas veces a tu favor, que en tu contra.
El mundo que os rodea, es aquél con el que habéis elegido ataviaros. Como esa creencia que afirma que sólo es real lo que el subconsciente colectivo de la Humanidad acepta como real. Una teoría que probaría que Neil Gaiman llevaba no poca razón, al plantear que si suficientes gatos soñaban un mundo gobernado por felinos, éste se haría realidad sin más, en la obra maestra del cómic de nombre “Sandman”, de su invención. Debido a esto, nosotros somos los reyes de la Creación y no otras criaturas más dignas.
Puede que alguno de vosotros sepa de qué demonios hablo.
Por cierto, lo creáis o no, la frase de más arriba era de Jack Bauer. Seguramente la diría antes de torturar o cargarse a alguien.

Este anexo corresponde a la revista de misterio Nexus MMXII: http://nexusmmxii.iespana.es/index.htm