jueves, 6 de noviembre de 2008

BAJEZAS DE ALCALÁ: Ateo por unos días. El sustituto



Por Miguel Ángel Maca

Sentir a Dios más lejos que nunca dentro de una iglesia, puede añadirse desde ahora al repertorio de chistes que catalogados en el grupo del colmo de los colmos, hicieron y hacen las delicias de los niños en horas de recreo y reuniones al otro lado de la tapia. Haciendo uso de la cada vez menor libertad que ofrece la religión católica y sin pretensión alguna de caer en la blasfemia, siento y creo que altos estamentos persiguen convertir a los templos, en el del chiste, que estando tan lejos del pueblo no iba ni Dios.

Cuando un nuevo director llega a una empresa para atajar -que no solucionar- una crisis evidente o supuesta, que habitualmente y con demasiada ligereza se confunde, poco importan la imaginación ni los recursos propios de la persona para intentar paliar de la mejor de las maneras el caos detectado o provocado. Las instrucciones al omnipotente y maleable emisario son precisas y claras, vacías de sentimentalismos y programadas para, en un estallido de cambios, conseguir ambiciosos objetivos en un falso y rebuscado campo de batalla. Por desgracia, en la factoría vaticana que en sus comienzos fuera humilde taller de pescadores no podía ser de otra manera.

Después de conocer al nuevo dirigente de la Ermita de San Isidro de Alcalá de Henares, no puedo decir más que el Santo Labrador a sido sustituido por quien maneja un apero ingobernable enganchado a dos bueyes y que siendo desconocedor del espíritu del templo, adolece de las dotes necesarias para mantener el equilibrio de las míticas bestias en el platónico carro alado. Con una estudiada carta de presentación apareció entre bambalinas el que, de nuevo, a puesto al feligrés en su lugar. Al brazo ejecutor del cuidado escenario desprovisto como nunca de adornos, músicos, bancos y calor humano, le tocó o eligió para su primera actuación batuta en mano del micrófono redentor de la palabra, la conocida lectura en la que a Jesús le tienden la trampa para acusarle de colaboracionista o instigador a la rebeldía.

"Dad a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César".

El Nazareno, salió mucho más airoso de la situación que el Padre Cesar, quién carente del tiento del buen pastor proclamó y pidió en su homilía, la rebeldía contra el Estado de España. Su particular interpretación del texto provocó la estampida de unos pocos, indignación de otros tantos y regocijo de indeseables que valiéndose de la educación de los que hicimos mutis por el foro, tuvieron la malsana idea de proclamar un audible “...pues hay que respetar las ideas de todos”; mientras, el predicador, actuó con la impunidad del que deja al populacho solucionar los mismos problemas que en épocas medievales.

Me pregunto si habrá sitio desde este momento en San Isidro para los creyentes que profesamos una religión universal y comprensiva que no esté reñida con la política participativa, y una vida social sin recordados bandos a las primeras de cambio. Es obligación de cualquier gobierno procurar libertades a los ciudadanos y si la iglesia quiere, no encontrará confrontación al atribuir a Dios el mérito de quienes no elijan hacer uso de ellas, coincidiendo y practicando las pautas marcadas por la maltrecha dirección de la doctrina católica.

La recurrida conciencia es patrimonio del individuo y no debe ser moneda de cambio por ningún estamento de la vida ni la sociedad. El obispo de Alcalá estará henchido en su orgullo al ver como el sustituto escritor, quién al más puro estilo de C.S. Lewis se preocupa por el sobrino del diablo con nuevas cartas, sigue al dictado las ordenes pertinentes para convertir a la ermita en fuente de ingresos de nostálgicos de la obra de Dios perdidos en un camino desde hace tiempo.

Bien pudiera yo engrosar el grupo de los desencantados por los representantes de Dios en la tierra, pero prefiero buscar hasta no poder más el templo que me permita ir con mis hijos a escuchar la palabra del hombre imparcial, y no al que les confronte y confunda en la educación basada en el respeto de las normas de la democracia, sean del color que sean.

Este anexo corresponde a la revista de misterio Nexus MMXII: http://nexusmmxii.iespana.es/index.htm