
Por Antonio Runa
Debo decir que, a lo largo de mi vida, no he sido de los que han sufrido demasiadas novatadas. Incluso cuando realicé en la BRIPAC de Alcalá de Henares el servicio militar, me vi exento de esta suerte de bromas pesadas. Ni en mi primer curso de Formación Profesional, ni en ninguno de mis trabajos (aunque tampoco han sido demasiados).
Pero, en ocasiones, la excesiva candidez o ingenuidad de uno en una materia específica le puede llevar a ser él mismo el que pague la novatada.
Ha sido hablando con el insólito, y muchos dirán que controvertido, investigador Colin Rivas, que casi va a convertirse en nuestro colaborador a partir de ahora, cuando me he visto a mí mismo con la cara pintada y una N de novato escrita con ketchup en mi frente. Y es que él se pensaba que nuestra revista era, en verdad, la versión española de la revista internacional Nexus. Revista de la que yo no sabía nada hasta que él me la mencionó. Una revista que lleva ya un montón de tiempo informando sobre ciencia mayormente, pero que siempre tiene un hueco dedicado a lo esotérico. Por supuesto, le aclaré que no teníamos nada que ver con ese magazín. Pero la pregunta se grabó a fuego en mi mente: ¿Sería debido a confusiones semejantes que otros investigadores y eminentes figuras del mundo del misterio creyeron lo mismo que Colin? ¿Oyeron que Nexus les quería entrevistar y colaboraron de buen grado porque tomaron nuestra revista por la Nexus original (ignorando lo del 2012)?
Me pregunto si estaríamos donde estamos si le hubiéramos dejado a la revista cualquiera de los otros nombres que habíamos barajado en un principio, nombres con los que ya empezamos a movernos por ahí cuando aún no habíamos colgado el número uno. Y es que, en lugar de Nexus MMXII, podríamos haber sido Horizonte Insólito o Frontera Límite, que eran sólo algunos de los nombres que nos gustaban de una lista que confeccionamos.
Lo cierto es que, si hubiéramos sabido que había una revista de gran tirada internacional que ya se dedicaba (más o menos) a los mismos temas que nosotros llamada Nexus, seguramente habríamos elegido como nombre final cualquier otro de aquella lista. Pero supongo que ya…
Además, tampoco pasa nada, porque estas cosas suelen ocurrir.
Ha sido nuestra novatada. Pero no ha sido una novatada corriente. Y como dijo un amigo mío: Imagina que te equivocas de habitación de hotel y te encuentras en el dormitorio con Angelina Jolie, vestida únicamente con un pañuelo negro que le tapa los ojos, te llama Brad y te espera ansiosa con los brazos abiertos, ¿la sacarías de su error? En realidad, este ejemplo no tiene nada que ver con lo que nos ha ocurrido, porque estoy convencido que sólo la mitad de aquellos que cooperaron con nosotros habían oído hablar de la otra Nexus (tengo que aferrarme a esta idea, aunque que quizá no sea cierta), y en ningún momento se pensaron que nuestra revista fuera una “versión española” de aquélla.
En fin, de la misma forma que actualmente hay dos medios de divulgación misteriosa llamados Más Allá de… y en nuestro mismo país, no creo que pase nada porque fuera de nuestras fronteras haya una revista llamada Nexus con la que difícilmente podríamos competir.
Al menos, por el momento.
Y qué demonios, también hay un montón de empresas llamadas Nexus Nosequé, o Nexus a secas, y hasta un superhéroe con su colección propia llamado Nexus.
No merece la pena darle importancia a este tema; no más de una entrada en este blog.
Debo decir que, a lo largo de mi vida, no he sido de los que han sufrido demasiadas novatadas. Incluso cuando realicé en la BRIPAC de Alcalá de Henares el servicio militar, me vi exento de esta suerte de bromas pesadas. Ni en mi primer curso de Formación Profesional, ni en ninguno de mis trabajos (aunque tampoco han sido demasiados).
Pero, en ocasiones, la excesiva candidez o ingenuidad de uno en una materia específica le puede llevar a ser él mismo el que pague la novatada.
Ha sido hablando con el insólito, y muchos dirán que controvertido, investigador Colin Rivas, que casi va a convertirse en nuestro colaborador a partir de ahora, cuando me he visto a mí mismo con la cara pintada y una N de novato escrita con ketchup en mi frente. Y es que él se pensaba que nuestra revista era, en verdad, la versión española de la revista internacional Nexus. Revista de la que yo no sabía nada hasta que él me la mencionó. Una revista que lleva ya un montón de tiempo informando sobre ciencia mayormente, pero que siempre tiene un hueco dedicado a lo esotérico. Por supuesto, le aclaré que no teníamos nada que ver con ese magazín. Pero la pregunta se grabó a fuego en mi mente: ¿Sería debido a confusiones semejantes que otros investigadores y eminentes figuras del mundo del misterio creyeron lo mismo que Colin? ¿Oyeron que Nexus les quería entrevistar y colaboraron de buen grado porque tomaron nuestra revista por la Nexus original (ignorando lo del 2012)?
Me pregunto si estaríamos donde estamos si le hubiéramos dejado a la revista cualquiera de los otros nombres que habíamos barajado en un principio, nombres con los que ya empezamos a movernos por ahí cuando aún no habíamos colgado el número uno. Y es que, en lugar de Nexus MMXII, podríamos haber sido Horizonte Insólito o Frontera Límite, que eran sólo algunos de los nombres que nos gustaban de una lista que confeccionamos.
Lo cierto es que, si hubiéramos sabido que había una revista de gran tirada internacional que ya se dedicaba (más o menos) a los mismos temas que nosotros llamada Nexus, seguramente habríamos elegido como nombre final cualquier otro de aquella lista. Pero supongo que ya…
Además, tampoco pasa nada, porque estas cosas suelen ocurrir.
Ha sido nuestra novatada. Pero no ha sido una novatada corriente. Y como dijo un amigo mío: Imagina que te equivocas de habitación de hotel y te encuentras en el dormitorio con Angelina Jolie, vestida únicamente con un pañuelo negro que le tapa los ojos, te llama Brad y te espera ansiosa con los brazos abiertos, ¿la sacarías de su error? En realidad, este ejemplo no tiene nada que ver con lo que nos ha ocurrido, porque estoy convencido que sólo la mitad de aquellos que cooperaron con nosotros habían oído hablar de la otra Nexus (tengo que aferrarme a esta idea, aunque que quizá no sea cierta), y en ningún momento se pensaron que nuestra revista fuera una “versión española” de aquélla.
En fin, de la misma forma que actualmente hay dos medios de divulgación misteriosa llamados Más Allá de… y en nuestro mismo país, no creo que pase nada porque fuera de nuestras fronteras haya una revista llamada Nexus con la que difícilmente podríamos competir.
Al menos, por el momento.
Y qué demonios, también hay un montón de empresas llamadas Nexus Nosequé, o Nexus a secas, y hasta un superhéroe con su colección propia llamado Nexus.
No merece la pena darle importancia a este tema; no más de una entrada en este blog.